Chobens os hacemos un llamamiento a todxs lxs aragonesxs, para que acudáis masivamente el próximo día 21 de Noviembre (sábado) a la manifestación antifascista organizada por la Coordinadora Antifascista de Zaragoza y apoyada por media centena de colectivos sociales de nuestro País, que partirá a las 18 horas desde Glorieta Sasera.
El lema de este año es: "Frente a la crisis capitalista. Su arma: la represión y el fascismo. La nuestra: unidad y organización".
Desde el comienzo de la crisis capitalista, la izquierda revolucionaria hemos podido observar el importante auge que ha tenido el movimiento fascista gracias al apoyo que ha tenido por parte de las instituciones, todas ellas gobernadas por los "partidos del sistema".
Los "partidos del sistema" se rigen por la norma única de salvaguardar los intereses de la clase capitalista. Su función se reduce simplemente a imponer al Pueblo las medidas que los empresarios burgueses dictan y eligen. La clase política es una clase creada por el capitalismo para velar por su existencia, para proseguir su explotación. Los políticos actuales son meras marionetas del sistema y sus decisiones, al contrario de lo que pudiera parecer (o intentan que parezca), se limitan a llevar a cabo las medidas que desea tomar la clase dirigente burguesa.
Nuestros intereses, los de los trabajadores, son antagónicos a los intereses de los empresarios burgueses. Nuestras proclamas, sobre todo en tiempos de crisis, hacen peligrar al sistema capitalista. La clase burguesa, consciente de nuestra fuerza, se encarga de contrarrestarnos de la mejor manera que sabe: mediante la represión.
La represión es ejercida por parte de los organismos represivos del propio estado burgués y también por parte de los grupúsculos fascistas, que refuerzan la eficacia de los cuerpos represivos estatales.
Existe un interés claro por parte de la burguesía de que éstos grupos permanezcan activos y actúen contra su principal enemigo: la clase trabajadora. De ahí la impunidad que gozan.
Los fascistas siempre han llegado al poder social apoyados fielmente por la burguesía. Desde la Italia fascista hasta la Alemania nazi, pasando, obviamente, por el Estado Español franquista; la burguesía siempre ha jugado un papel esencial en el fascismo. La burguesía es la única clave para descrifar porqué los grupos reaccionarios han subido al poder.
El fascismo es un modelo económico capitalista basado en la concentración del capital por parte la burguesía estatal. La clase burguesa explota a los trabajadores en los régimenes abiertamente fascistas de igual manera que lo hace en los gobiernos liberales y neoliberales. La diferencia es la concepción territorial de explotación que se aplica en uno o en otro.
En un sistema capitalista liberal prima el libre comercio y por ello: la mundialización (globalización, imperialismo). Los sistemas capitalistas liberales están apoyados principalmente por los grandes capitalistas (la gran burguesía) porque cuentan con grandes bloques empresariales de nivel mundial. Pero las empresas más reducidas, la burguesía de nivel medio o también pequeña burguesía, cada vez dependen más de lo que ocurre en otras partes del mundo ya que muchos de sus intereses están puestos a nivel mundial. Puede ser que su materia prima venga de otro continente o que la venta de su producto se realice en China, aún siendo producida en Aragón. Ésto es síntoma de la "globalización".
En cambio hay otras empresas, generalmente de tamaño medio o reducido, cuyos intereses se mueven únicamente a nivel estatal (e incluso a nivel nacional o local). Éstas empresas ven en la apertura internacional de los mercados (la globalización) un serio problema, ya que esta apertura pone en peligro su cuota de explotación (cuota de mercado), viéndose en la obligación, ellos mismos, de abrir también "su mercado" para lograr mantener una competitividad alta con el objetivo (común de todos los burgueses) de obtener mayores beneficios cada vez.
Pero no todas las empresas tienen suficiente capacidad para internacionalizar su producción (y su mercado). Las empresas que no disponen de esa capacidad, encierran en un territorio determinado su explotación (estatal, nacional o local) y rechazan, por ser nociva a sus intereses, la globalización. Estas empresas son principalmente de tamaño medio y pequeño.
La pequeña y media burguesía son el bastión del fascismo. Estas dos clases de burguesía, además de que se ven amenazadas por la globalización (como hemos explicado anteriormente), en tiempos de crisis, también se ven más perjudicadas económicamente. Una razón sumada a la otra provoca el deseo de esta burguesía por "tomar el estado".
Los valores ideológicos y morales del fascismo no son más que producto de un interés egoísta, personalista de índole "nacionalista" o "estatalista". Ya sea por parte de un obrero o por parte de un burgués. Ambos ponen su interés por encima del interés común y tratan de imponer su criterio al resto de miembros de la sociedad. Si son "nacionalistas" es porque la situación económica en la que han convivido les ha hecho así.
Un empresario es fascista porque la explotación a nivel estatal o nacional le favorece mucho más que la explotación a nivel internacional. Un obrero es fascista porque él intuye que le favorece un supuesto cierre de fronteras que impida la entrada de mano de obra extranjera, más barata per se, para poder asegurarse él así el trabajo.
La cuestión es que este obrero fascista carece de cualquier conciencia de clase ya que su concepción política exalta los "valores nacionales" (cultura nacional), en detrimento de los "valores de clase" (cultura de clase obrera).
Nosotrxs tenemos claro que los valores nacionales jamás resolverán el problema de la alienación que sufren los obreros, en cambio los valores sociales (de clase) sí que le dotarán de la conciencia necesaria para actuar en contra de la situación injusta que viven. En conclusión: un obrero si es fascista es porque carece de conciencia de clase.
Diferente es el caso del burgués. El burgués sí actúa por principios de clase, por principios económicos. Está actuando conforme a su interés socioeconómico; actúa correctamente dentro de su concepción aberrante.
Un burgués es "nacionalista" o "fascista" porque ve en un determinado territorio la mejor zona de explotación por parte de su empresa. Si se encierra en una concepción fascista es porque el fascismo le ofrece el proteccionismo estatal de la economía que a él le favorece.
Si es "nacionalista" es a razón de la economía, pero actúa en total coherencia con su clase social (la burguesía) al contrario que un obrero fascista.
La burguesía utiliza a los fascistas porque carecen de conciencia de clase y los manipula fácilmente con vacíos discursos de exaltación nacionalista.
Así se aseguran una unidad de represión extraoficial que colabore con las fuerzas de represión oficiales de carácter gubernamental. Aumentan sus efectivos sin tener ni siquiera que remunerarlos.
Los fascistas destruyen absolutamente todo lo que constituye el movimiento obrero. La Alemania de Hitler estaba gobernada por la clase empresarial germánica, el franquismo español era un mero siervo del interés burgués capitalista. Por eso, los discursos "obreristas" de los fascistas nos parecen irrisorios.
La moral y la ideología fascista están basadas en el "nacionalismo" y el nacionalismo es una respuesta económica. La moral y la ideología fascista están sostenidas por una base económica.
Como hemos indicado anteriormente, esta base es muy coherente para un empresario en tiempos de crisis, pero muy poco consecuente para un obrero si algún día quiere vivir mejor.
Así podemos concluir que el fascismo es una respuesta económica interclasista sostenida por el miedo a un cambio en la tradición económica (globalización o crisis).
La burguesía está interesada en la existencia del fascismo por dos razones:
La primera, porque es una alternativa de cierre de mercados ante un peligro económico internacional.
La segunda, porque sus miembros son un perfecto órgano de represión en contra de la clase trabajadora concienciada.
Para eliminar el fascismo, el primer paso es acabar con la burguesía, que es la que lo protege y da cuartel. Por eso, desde Chobens nos parece muy adecuado el lema de la manifestación antifascista de esta año: "Frente a la crisis capitalista. Su arma: la represión y el fascismo. La nuestra: unidad y organización", así como la propia manifestación. Razón por la cual instamos a toda nuestra militancia y a todos los aragoneses a que acudáis a la manifestación.
¡Allí nos veremos!